MAGNETISMO INDUCIDO.

Magnetismo inducido

Si metes un imán dentro de una taza llena de clavos, los clavos se le pegarán al imán. Pero, ¿exactamente porqué? Tú sabes que los imanes atraen al hierro, pero también notas que algunos clavos se les pegan a otros clavos. ¿Porqué sucede eso?

Gilbert adivinó que la razón era que el hierro común se volvía un imán cuando tocaba otro imán. El hierro dulce (no el acero) pierde su magnetismo una vez que se le despega, pero mientras está en contacto con un imán actúa como un imán también, y su polaridad siempre está en una dirección que le ayuda a pegarse al primer magneto. Siendo así, un clavo atrae a otro.

El probó su corazonada por medio de demostrar que tales imanes temporales no sólo atraían, sino que también repelían. El hizo ésto por medio de un experimento que se muestra en el dibujo de arriba, la página frontal de este libro: el soldado de la derecha sostiene dos piezas de hierro que cuelgan juntas por medio de alambres, justamente arriba de una esfera imantada. Los tres extremos libres parecen repelerse. En la práctica real, esto no funcionaría muy bien, así que demostraremos el mismo efecto en una forma algo diferente.

Esta es la manera en como desarrollar el experimento en clase. Pon un imán encima del proyector, y permite que dos clavos se peguen a puntos adyacentes en uno de los polos, y que tus dedos sostengan los clavos paralelos uno al otro.

(intenta mantener juntos los extremos por medio de un pequeño alambre atado alrededor de ellos)

Ahora los son clavo son temporalmente imanes con la misma polaridad - digamos, N - en los extremos que están en el imán. Las polaridades de los otros extremos deberán ser las mismas - buscando el Sur, o S - y esos extremos deberán repelerse el uno al otro. (S.A)

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